4/7/2013

LA CREACION DE ADAN

La creación de Adán
Hoy quiero hacer un análisis breve de un cuadro precioso que está en los frescos de la Capilla Sixtina: La Creación de Adán. 








Fue pintado por Miguel Ángel alrededor del año 1511; ilustra un episodio bíblico, en el cual Dios da vida a Adán, el primer hombre. 

El cuadro se compone de dos mitades bien claras: la zona derecha, en la que está Dios, y la zona izquierda, en la que se ubica Adán. Dios es representado como un anciano vestido con una túnica y barba blanca. Está envuelto por una túnica púrpura que comparte con varios querubines; con su brazo izquierdo abraza a una mujer, que normalmente se dice que es Eva. Con su brazo derecho, extendido, pretende dar vida a Adán. Los dedos de ambos no contactan, sino que están separados por una mínima distancia. Adán está tumbado en una posición prácticamente idéntica (según el Génesis: Dios creó al hombre a su imagen y semejanza), pero contrasta con Dios en que ofrece una imagen mucho más terrenal, recostado sobre una zona de tierra. 


El fresco, como se ve, es fácil de entender; sin embargo, me interesa un análisis algo más pormenorizado que elaboró en 1990 un doctor llamado Frank Lynn Meshberg. En su artículo, publicado en el Diario de la Asociación Médica Americana, expone que el fresco es una representación muy fiel de la anatomía del cerebro humano. Miguel Ángel, parce ser, escondió un mensaje oculto en el fresco; sin embargo, dio algunas pistas en los sonetos que escribió; entendió que su habilidad no residía en sus manos, sino en su cerebro. Decía que el regalo más grande que Dios había dado al hombre es su intelecto; para muestra, un soneto: 

After the divine part has well conceived
Man’s face and gesture, soon both mind and hand,
With a cheap model first at their command,
Give life to stone, but this is not achieved by skill.
In painting, too, this is perceived:
Only after the intellect has planned the best and highest,
Can the ready hand take up the brush
And try all things received.


Después de la parte divina ha concebido bien cara de 
hombre y gesto, pronto tanto mente y mano, 
con un modelo barato primero en su comando, 
dar vida a la piedra, pero esto no se logra por habilidad. 
En pintura, demasiado, esto se percibe: 
sólo después de que el intelecto ha planificado la mejor y más alto, 
puede listo mano ocupan el cepillo 
y probar todas las cosas recibidas. 


Entrando ya en el análisis del cuadro, hay que mirar la silueta de la túnica púrpura que envuelve a Dios: 




La línea trazada en la imagen izquierda corresponde a la cara externa del hemisferio derecho del cerebro, y la imagen derecha correspondería a la cara interna del hemisferio izquierdo. Atención a la comparación con una imagen de un atlas de anatomía: 







La similitud es evidente, ¿no?. Por último, para que no parezca que la comparación se centra sólo en una vaga silueta, os traigo otra imagen. La imagen superior corresponde a un dibujo sencillo del cerebro con algunas estructuras señaladas (sulcus cinguli: surco cingular, pituitary gland: glándula pituitaria, pons: puente, spinal cord: médula espinal). La imagen inferior es un trazado del contorno de la zona del fresco en la que Dios aparece representado. 




Ahora, con una imagen detallada del fresco, estamos en posición de ver cómo se corresponde casi exactamente la silueta cerebral con la pintura.





El surco cingular se extiende desde las caderas del ángel que hay frente a Dios, a través de sus hombros y bajando por su brazo derecho, y abarca también la frente de Eva. La tela verde que se ve en la parte inferior es una representación impresionante de la arteria vertebral; se trata de una arteria que sigue un curso ascendente por el cuello, haciendo muchos giros y retorciéndose, ya que se introduce en unos accidentes óseos de las vértebras cervicales. Luego, la arteria contacta con la superficie del puente y sigue ascendiendo adherida a ella. El puente está representado por la espalda del ángel que se localiza debajo de Dios, y su cadera y su pierna representan la médula espinal. La glándula pituitaria (hipófisis) y el accidente óseo donde se alberga, la silla turca, están representados por la pierna y el pie del ángel más inferior de toda la figura. Aquí hay un detalle curiosísimo: los pies de Dios y de Adán tienen cinco dedos, como es natural, pero el pie de este último ángel, el que representa la hipófisis, es bífido; la hipófisis es una glándula con dos lóbulos. La otra pierna de este mismo ángel, que aparece flexionada a la altura de la rodilla, representa la vía óptica desde el nervio óptico, el quiasma y luego el tracto óptico. 

A pesar de todos estos detalles, que para mí son increíbles pero entiendo que puedan no serlo para todo el mundo (xD), lo importante no es identificar minuciosamente todas las estructuras anatómicas, sino ver que la imagen global es compatible con la de un cerebro. Dios está dando a Adán el intelecto; casi podemos ver la chispa de la vida pasando hacia Adán a través del brazo de Dios a modo de sinapsis neuronal (de hecho, en las sinapsis neuronales, las neuronas nunca llegan a tocarse sino que están muy cercanas, al igual que las manos de Dios y de Adán en el fresco). 

Luz Dary Parra